Como cada domingo, metro lleno de latinos que van al culto a pacífico, todos felices, porque van a reunirse con dios, hoy meditaba, y algo de mi deseaba tener esa fe, ese sustento que hace que te muevas, que te mantiene en pie, que te recuerda el por qué debes o no hacer las cosas, que te da mas vida, a veces envidio no ser creyente, no tener esa esperanza, a veces odio moverme sintiéndome un muñeco de la sociedad o de mi misma; a veces de hecho me odio.
Vuelta a casa, vuelta a la desocupación momentánea que me lleva a los pensamientos mas odiosos y a las comeduras de cabeza, ojala hubiese un diccionario o manual de vida, OJALA.
Tambien odio sentir odio hacia cosas o personas, me siento mala, no me gusta, es algo propio de otro tipo de gente de la que no creo que forme parte, pero hay veces que el deseo de ciertas personas o cosas lleva al odio mas horrible, supongo te tendre que habituarme y no acabara siendo tan anormal.
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